“Las empresas se endeudan para sobrevivir, no para crecer”, alertó el documento sectorial. En concreto, el endeudamiento para pago de salarios/aguinaldos alcanzó el 27,2% de las pymes, un incremento significativo respecto de un año atrás (+20,3%).
A la par, en cuanto al cobro a clientes, “se observa una media de financiación directa a clientes de 51 días, un incremento de 11,5 días respecto del cierre del 2024”. En otras palabras, las pymes financian cada vez más a sus clientes. Así, el 78,5% de las empresas sufrió extensión de plazos de cobro y el 70% experimentó aumento del incumplimiento.
Por último, el 90% de los inversores usa recursos propios. Las financieras no bancarias (23,5%) complementan las fuentes bancarias, evidenciando “diversificación forzada en la búsqueda de financiamiento”.
En definitiva, mientras el Gobierno apuesta a una reforma laboral como eje de su programa para “liberar” el mercado, el tejido productivo advierte que el problema es otro: ventas en caída, rentabilidad negativa, endeudamiento para pagar salarios y una competencia importada que presiona sobre márgenes al límite.