Luego repasó las reformas laborales impulsadas durante el kirchnerismo: “El país tuvo el desempleo más alto cuando usted era ministra, ese desastre vinimos a arreglar los peronistas y este desastre lo vamos a venir a arreglar otra vez”. Aunque Bullrich le advirtió: “Bueno, si ganan las elecciones lo arreglarán”.
La riojana Florencia López, protagonizó otro cruce con la jefa de LLA. La senadora arrancó su exposición con una dura crítica a todo el trámite parlamentario, incluso se refirió a la conformación de las comisiones, donde LLA le quitó lugares a la oposición. Por otro lado, comparó la inédita velocidad en el giro del proyecto de Reforma Laboral que logró el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, que no se vio en las leyes de Discapacidad o Financiamiento Educativo, por el contrario, se esperaron por semanas. “Ah, los discapacitados podían esperar”, ironizó.
La peronista definió la ley como de “precarización laboral” y de ahí su “urgencia”, pero advirtió que “el pueblo se va a despertar, y no van alcanzar los helicópteros para escaparse como lo hicieron antes”, lo que le valió la reacción de Bullrich, que intentó frenarla con un “epa, repita, pará ahí”, mientras buscaba un aliado en su bancada -que no apareció- para confrontar con la riojana.
En la misma línea que la riojana, Juliana Di Tullio cuestionó la violación del reglamento interno de esa Cámara. “No deberíamos estar acá, lo saben todos. Están violando el artículo 103 del reglamento”, reclamó y sumó que el plenario fue convocado “antes de la aprobación de la ley, que fue hace un par de horas atrás”. La senadora habló también de una “degradación institucional” que derivará en presentaciones judiciales contra la ley, a la vez que cargó contra los senadores dialoguistas al acusarlos de ser “todos violetas” por firmar el dictamen junto a LLA.
Algo que caracterizó el debate en ambas Cámaras, tanto en los plenarios de comisiones como en el recinto es la poca defensa del proyecto por parte de los legisladores libertarios. La ausencia de voces oficialistas marcó, por un lado, la necesidad de apurar el debate y por otro la falta de entendimiento del total de los artículos. De ahí, que el senador Carlos Linares cargó contra los senadores oficialistas que “no leyeron (la ley), no saben lo que van a votar”, y resaltó: “Ni uno pidió la palabra, ni un aporte hicieron”.
Desde el bloque Convicción Federal, Fernando Salino, también arremetió contra LLA por el tratamiento del proyecto: “No es un procedimiento serio el de esta ley. No respetaron absolutamente nada”. “¿Qué carrera están corriendo? ¿Cuál es el apuro?”, preguntó.
Quien salió a responder las críticas fue el economista libertario Agustín Monteverde que rechazó en todos sus términos la variedad de “falsedades e infamias que se vertieron por parte de la oposición”, y aclaró – sin hacer defensa del proyecto- que el texto llegó rápido de Diputados porque son “eficientes” y tienen “apuro” por hacer próspera y grande a la Argentina. “Escuchamos también unas expresiones golpistas. Tienen una desconexión total con la sociedad”.
Al cerrar el debate, Patricia Bullrich defendió la legitimidad del proceso y rechazó las acusaciones de corrupción. Aseguró que la ley propone avanzar hacia relaciones laborales más libres: “Tenemos una tasa de desempleo que va a la baja y va a ir mucho más cuando las relaciones entre empleados y empleadores sea más libre”. “Nosotros tomamos el toro por las astas y ponemos sobre la mesa un problema que existe”, remató.
Con el dictamen ya firmado y el pedido de sesión realizado con las firmas de Flavia Royon (Salta), Carmen Álvarez Rivero (LLA), Agustin Pedro Coto (LLA), Edith Terenzi (Chubut) y Patricia Bullrich, el oficialismo queda a un paso de sancionar la ley la próxima semana, mientras la oposición insiste en los cuestionamientos respecto al alcance de los cambios y su impacto sobre los derechos laborales y las finanzas públicas de provincias y municipios.