La novia de Moyano no precisó día ni horario y admitió "no recordar haber estado mal" porque "se olvidó de todo", a la vez que afirmó las causas de "sus cambios de estados de ánimo" se deben a "problemas con sus amistades", la lejanía con su familia y la soledad que sentía.
"Nunca tuve un brote psicótico. A mí me pareció raro que yo en ese momento sentí que me persiguen cosas, como que alucinaba, mi mente no estaba ahí, estaba en otro lado, yo quería huir. Lo poco que me acuerdo es que yo estaba corriendo en la calle, me fui de la casa por el ascensor, y corrí; mi recuerdo es correr, sentía que me perseguía, y no sabía ni quién era", especificó la creadora de contenido.
"Yo le pregunte a la policía si Facundo me estaba corriendo, si era real o una imaginación; en mi mente el colectivo estaba andando, después de me dijeron que estaba parado, y no me acuerdo que le dije, creo que le pedí ayuda, eso me contaron, me acuerdo poco y nada, supongo que el colectivero llamó al 911 porque ahí vino la policía. Cuando llegó al policía me llevaron en ambulancia directo al Hospital”, consignó, mientras que rememoró haberse tropezado y lastimado las rodillas.
Según su relato, el ex diputado jamás se drogó delante de ella, por lo que esa situación "no era algo normalizado en la pareja", en tanto que la fiscal le preguntó la manera en la que adquirió los estupefacientes, a lo que respondió que "es muy fácil conseguir" y negó beber alcohol.
Arizaga volvió a sostener que nunca sufrió violencia verbal o física por parte del hijo del ex legislador, como así tampoco de parejas anteriores, y calificó de "garrón" no poder conversar con él por la causa en curso.
La chica solicitó el cese de las medidas restrictivas, tales como la prohibición de contacto y la perimetral, ya que desea retomar la relación y explicó que la jeringa secuestrada en la vivienda es utilizada por el acusado para tratar su sinusitis.
Además, durante la audiencia también participó la licenciada Camila Díaz, trabajadora social del Equipo de Intervención Domiciliaria (EDID), un grupo de profesionales del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad que brinda asistencia directa a víctimas de delitos en situación de alta vulnerabilidad.