Sin embargo, el Gobierno cuestionó esa decisión porque, según sostuvo, no se precisó con claridad cuál era el incumplimiento ni qué medidas concretas debía adoptar para evitar las multas.
En ese marco, la cartera que conduce Capital Humano argumentó que había dispuesto una actualización salarial del 21,33% sobre los haberes vigentes a mayo de 2026. Según sus cálculos, ese incremento permitió alcanzar una suba acumulada del 226,80% entre diciembre de 2023 y agosto de 2025, por encima del 226,40% que, afirmó, correspondía al índice de precios al consumidor (IPC) durante ese período.
El Estado también cuestionó la interpretación judicial sobre la evolución salarial posterior y planteó que los aumentos siguientes debían discutirse en las negociaciones paritarias. Además, sostuvo que la intimación no identificaba de manera suficientemente precisa qué parte de la obligación legal continuaba pendiente.
En su presentación, advirtió que la situación afectaba su derecho de defensa. “El Estado Nacional debe afrontar un pago por un presunto incumplimiento parcial, sin saber con certeza a cuánto asciende dicho pago”, argumentó, al cuestionar la posibilidad de que se le impusieran sanciones económicas sin una determinación concreta de las obligaciones pendientes.
Respecto del artículo 6 de la ley, el Gobierno también planteó diferencias sobre el alcance de las disposiciones referidas a las becas. Sostuvo que la norma debía interpretarse en relación con el programa correspondiente y defendió que las becas Progresar y las de enfermería pertenecen a esquemas distintos de los contemplados en la legislación.