El diputado socialista Esteban Paulón le dijo a este diario que la semana entrante presentará un proyecto para derogar el DNU. Maximiliano Ferraro, de la Coalición Cívica, reclamó que Martín Menem y Victoria Villarruel regularicen la situación de la CBI y designen a sus miembros –que serán los encargados de controlar lo que suceda en la SIDE con los cambios. Ferraro escribió en redes sociales que se trata de una “Gestapo para todos y todas”. Christian “Chipi” Castillo (FIT) reclamó la anulación del DNU por parte del Congreso. A su entender, “implica un salto en el espionaje a opositores políticos y periodistas y en la legalización de un estado policial”.
El CELS viene denunciando las maniobras que favorecen el espionaje ante los tribunales. En 2024, cuestionó en el fuero contencioso administrativo el DNU 614 –que resucitó a la SIDE–. En ese expediente, la gestión libertaria ya había hecho su apuesta a favor del secreto cuando fue a pedir que todo el trámite fuera reservado, algo insólito ya que no se discutían operaciones “encubiertas”. Ahora, avanza en ese sentido con el nuevo DNU.
“Nos parece muy regresiva y peligrosa la reforma del Gobierno”, le dijo a Página/12 Litvachky. “También nos preocupa que durante los últimos dos años la administración haya reformado por DNU con anterioridad el sistema de inteligencia y las leyes orgánicas de las fuerzas de seguridad sin que esto fuera discutido por el Congreso. No se sabe qué tipo de control quiere ejercer la CBI frente a la SIDE, mientras que el Poder Judicial se muestra esquivo a ejercer ese contralor. La Corte Suprema, por su parte, no da mensaje alguno sobre la posibilidad de legislar a través de DNU”, concluyó la directora ejecutiva del organismo de derechos humanos.