“Nos quieren imponer una agenda, que estemos hablando de la payasada que está haciendo en Mar del Plata para que no hablemos de los miles de despidos que está habiendo, de que la gente que no llega a fin de mes y se endeuda con la tarjeta de crédito para poder para comprar alimento, de lo que está pasando con el Sur. Es un juego que hace todo el tiempo”, analizó Zaracho, sosteniendo que la estrategia de Milei se asemeja a la de Alcibíades, aquel gobernante griego que le cortó la cola a su magnífico perro para que los atenienses hablen de eso y no de sus políticas de gobierno, según cuenta la leyenda.
Al llegar a Gelly y Obes 2289, dirección donde se encuentra el ministerio a cargo de la sucesora de Patricia Bullrich, los jóvenes de las organizaciones convocantes leyeron un documento titulado “La Patagonia arde y no puede esperar”, donde aseveraron que una de las causas de la propagación del fuego y la continuidad del incendio responde a la desfinanciación de los Parques Nacionales, el Servicio Meteorológico Nacional y el Sistema Nacional del Fuego, cuyo presupuesto en 2026 será un 78,5 por ciento menos que el del año pasado. “Todo esto en medio de amenazas sobre la derogación y modificación de leyes fundamentales para defender y preservar nuestros territorios de la especulación”, según afirmaron en el comunicado, enumerando la Ley de Manejo del Fuego, la Ley de Glaciares y Ley de Bosques y la Ley de Tierras Rurales.
Además, advirtieron que “no alcanza con decretar la emergencia ígnea”. Por el contrario, exigieron “de manera urgente”, la asignación de “recursos extraordinarios para controlar los distintos focos de incendio, volver a fortalecer a parques nacionales con más presupuesto y formación de nuevos brigadistas, mejores salarios y equipamiento para aquellos que están arriesgando su vida en pésimas condiciones laborales”.
También pidieron mayor presupuesto en infraestructura y equipamiento para las distintas entidades de bomberos del país y, centralmente, una política planificada de prevención “entre el gobierno nacional y gobiernos provinciales que tienen zonas de alto riesgo, para que reduzcan las posibilidades y acoten el nivel de impacto de incendios que, seguramente, seguirán sucediendo”, reclamaron los activistas y cerraron, tajantes: “La Patagonia no puede esperar, basta de humo político”.